El documental “Supersonic” muestra como el grupo de Liam y Noel Gallagher llegó de la nada a tocar ante 250 mil personas en Knebworth

La fecha clave es el 11 de abril de 1994. Ese día, tres días después del suicidio de Kurt Cobain, se editó “Supersonic”, single debut de Oasis, grupo de Manchester liderado por Liam y Noel Gallagher, y de esa forma quedó inaugurado de manera formal el brit pop: esa escena rockera con base en las Islas del ex imperio que coincidió con el Nuevo Laborismo de Tony Blair en el N° 10 de Downing Street y que tuvo como laderos a Blur, Pulp y Supergrass, entre otros. 

Del ascenso a la cima de Oasis, que tuvo su pico mayor de popularidad al tocar en el predio de Knebworth, en la región este de Inglaterra, dos veces ante 250 mil personas en cada ocasión, trata “Supersonic, documental que puede verse a través de la plataforma de streaming Netflix. Producido por los hermanos Gallagher y dirigido por Mat Whitecross, el filme gana a través de lo que elige no mostrar. Esto significa: en ningún momento se ve a los integrantes de la banda hoy, sino que todas sus participaciones son a través de sus voces en off. No hay menciones al coqueteo de Noel con el laborismo, ni a la guerra de Oasis contra Blur, aquella que se dio con la salida en paralelo de los singles Roll With It y Country House, que tuvo como ganador parcial a Damon Albarn y compañía pero como vencedores finales a los mancunianos. Lo que se ve acá, con grandes rescates de archivo e imágenes que tuvieron amplia difusión en su momento, es como dos hermanos de origen norteño, bocazas, drogadictos, futboleros, con antecedentes de desocupación y melodías deudoras a los Beatles y a T Rex, le pusieron un poco de polémica y le devolvieron por aquel entonces a los ingleses la identidad nacionalista en su rock, que había sido eclipsado por el grunge made in USA. 

Supersonic muestra la prepotencia de trabajo de Oasis en su etapa inicial, de la mano de un Noel Gallagher en estado de gracia compositiva. “Por aquella época escribía todos los días, por lo que no me asombró que Some Might Say llegara al número uno”, dice por ahí, y el hecho de la salida consecutiva de “Definitely Maybe y “(What’s the Story) Morning Glory? con sus cataratas de singles y lados B de una calidad pop superlativa le termina de dar la razón a lo que en otro hubiera sonado como la más pura soberbia. Otro detalle asombroso es el método laboral de los Gallagher por aquel entonces: Noel le pasaba la canción a Liam en una guitarra acústica una sola vez, y el más chico iba y ponía la voz en una primera toma que muchas veces terminó siendo la todos conocemos, como en el caso de Champagne Supernova. Asombroso.

Pero “Supersonic” también es un triunfo de los personajes secundarios de esta historia. Desde los abnegados Peggy y Paul Gallagher (madre y hermano de Liam y Noel) hasta Bonehead, Guigsy y Tony McCarroll, los miembros proletarios de Oasis, esos que no se transformaron en millonarios pero que, a la sombra, fueron aquella defensa con la valla invicta que potenció los goles de Liam y Noel. Las idas y venidas del combo de todos salvo del fiel Bonehead parecen extraídas de “This Is Spinal Tap por lo disparatadas, pero muestran como muchas veces la realidad suele superar a la ficción.

Tapas en los tabloides, guardas periodísticas, premios por doquier, ventas astronómicas, escándalos, giras y peleas familiares: como dijo Philip Larkin todo lo que asciende en algún momento cae, salvo Los Beatles. Y eso también aplicó a Oasis. Todos los implicados en el asunto coinciden, con el resultado puesto, que quizás lo mejor para el grupo hubiese sido disolverse tras los conciertos en Knebworth. La decisión de seguir fue, de alguna manera, el primer clavo en el ataúd de un brit pop que murió, como afirmó el gran Jon Savage, con el accidente de Lady Diana Spencer y con la salida de “OK Computer de Radiohead. El fin de una era pre Internet que no volverá, y que muchos extrañan. Entre ellos, Liam y Noel Gallagher.

TRAILER “SUPERSONIC”

 

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